miércoles, febrero 10, 2010

El chistero

Pues no, no acabó la historia ahí.
Las niñas y niños de seis y siete años son así, si los dejas pueden ser muy pero que muy persistentes, y eso, fue lo que les pasó a los de mi clase, que no había manera de que dejasen de traer chistes y todos los días querían estar contando, para solucionar el problema apareció “EL CHISTERO”.
El chistero era una libreta de tapa dura que por orden de lista se llevaban a casa y en el que tenían que escribir el chiste como condición indispensable para contarlo.
Los viernes, a última hora de la mañana, hacíamos un pequeño maratón y los que habían escrito esa semana nos los podían contar.
Y así surgió una secuencia de trabajo, divertida y sumamente útil para nuestro proceso de aprendizaje de la lectura, de la escritura y de la oralidad.
Vimos como el humor puede ser chabacano o inteligente y como este último es mucho más difícil pero mucho más original y sorprendente.
Experimentamos con las palabras y nos dimos cuenta de eso puede causar risa.
Aprendimos a escribir diálogos y a “decirlos” con gracia. Nos dimos cuenta que escribir y hablar pueden ser cosas muy diferentes…
También compramos libros de chistes para nuestra biblioteca de aula y el chistero luego pasó a formar parte de ella.
Y además durante bastante tiempo nos reímos mucho todos juntos.